jueves, 14 de agosto de 2008

Duende

Laura, una amiga muy querida. Me contó que un día que se encontraba trabajando en una tienda de joyería de plata en un Moll, mientras llegaban clientes, alcanzo a ver de reojo algo pequeño que corría de un lado a otro de la tienda. Ella se encontraba en esos momentos leyendo un libro, no le presto mucha importancia, puesto que dos tiendas más allá se encontraba una tienda de mascotas, y seguido se escapaban hamsters de ahí y se paseaban por todas partes. Seguía ella con su lectura sentada cómodamente en una silla que se encontraba a un lado del mostrado de joyería, cuando notó la presencia de algo frente a ella que se van voleaba de adelante hacia atrás, cuando alzó la mirada, sus ojos se cruzaron con los de aquel ser. Era un pequeño duende, vestido característicamente con sus oberol, su gorro y botitas en punta, al verlo tiro un grito y el ser corrió para desvanecerse más adelante. Mi amiga, entonces cayó en la cuenta del porque aunque dejaba la joyería acomodada todos los días antes de cerrar, aparecía movida de lugar.

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